Cuando alguien pregunta para qué sirve la filosofía, la respuesta debe ser agresiva, ya que la pregunta se tiene por irónica y mordaz. La filosofía no sirve ni al Estado ni a la Iglesia, que tienen otras preocupaciones. No sirve a ningún poder establecido. La filosofía sirve para entristecer. Una filosofía que no entristece o no contraría a nadie no es una filosofía. Sirve para detestar la estupidez, hace de ésta una cosa vergonzosa.

Gilles Deleuze,
Nietzsche y la filosofía

miércoles, 28 de abril de 2010

El Mito de la Caverna como fábula filosófica fundamental - los nativos de la caverna no saben qué sea una caverna.


SÓCRATES RELATA CÓMO HABÍA RELATADO A GLAUCÓN EL MITO DE LA CAVERNA.

Ímaginate una caverna subterránea, que dispone de una larga entrada para la luz a todo lo largo de ella, y figúrate unos hombres que se encuentran ahí ya desde la niñez, atados por los pies y el cuello, de tal modo que hayan de permanecer en la misma posición y mirando tan sólo hacia delante, imposibilitados como están por las cadenas de volver la vista hacia atrás. Pon a su espalda la llama de un fuego que arde sobre una altura a distancia de ellos, y entre el fuego y los cautivos un camino eminente flanqueado por un muro, semejante a los tabiques que se colocan entre los charlatanes y el público para que aquéllos puedan mostrar, sobre ese muro, las maravillas de que disponen.
-Ya me imagino eso – dijo.
-Pues bien: observa ahora a lo largo de ese muro unos hombres que llevan objetos de todas clases que sobresalen sobre él, y figuras de hombres o de animales, hechas de piedra, de madera y de otros materiales. Es natural que entre estos portadores unos vayan hablando y otros pasen en silencio.
-¡Extrañas imágenes describes -dijo- y extraños son también esos prisioneros!
-Sin embargo, son semejantes en todo a nosotros -observé-. Porque ¿crees en primer lugar que esos hombres han visto de sí mismos o de otros algo que no sea las sombras proyectadas por el fuego en la caverna, exactamente en frente de ellos?
-¿Cómo -dijo- iban a poder verlo, si durante toda su vida se han visto obligados a mantener inmóviles sus cabezas?
-¿Y no ocurrirá lo mismo con los objetos que pasan detrás de ellos?
-Desde luego.
-Si, pues, tuviesen que dialogar unos con otros, ¿no crees que convendrían en dar a las sombras que ven los nombres de las cosas?
-Por fuerza.
-Pero supón que la prisión dispusiese de un eco que repitiese las palabras de los que pasan ¿No crees que cuando hablase alguno de estos pensarían que eran las sombras mismas las que hablaban?
-No, por Zeus -dijo.
-Ciertamente -indiqué-, esos hombres tendrían que pensar que lo único verdadero son las sombras.
-Con entera necesidad -dijo.
-Considera pues -añadí-, la situación de los prisioneros, una vez liberados de las cadenas y curados de su insensatez. ¿Qué les ocurriría si volviesen a su estado natural? Indudablemente, cuando alguno de ellos quedase desligado y se le obligara a levantarse súbitamente, a torcer el cuello y caminar y a dirigir la mirada hacia la luz, haría todo esto con dolor, y con el centelleo de la luz se vería imposibilitado de distinguir los objetos cuyas sombras percibía con anterioridad. ¿Qué crees que podría contestar ese hombre si alguien le dijese que entonces sólo veía bagatelas y que ahora, en cambio, estaba más cerca del ser y de objetos más verdaderos? Supón además que al presentarle a cada uno de los transeúntes, le obligasen a decir lo que es cada uno de ellos. ¿No piensas que le alcanzaría gran dificultad y que juzgaría las cosas vistas anteriormente como más verdaderas que las que ahora se le muestran?
-Sin duda alguna -contestó.
-Y si, por añadidura, se le forzase a mirar a la luz misma, ¿no sentiría sus ojos doloridos y trataría de huir, volviéndose hacia las sombras que contempla con facilidad y pensando que son ellas más reales y diáfanas que todo lo que se le muestra?
-Eso ocurriría -dijo.
-Y si ahora le llevasen a la fuerza por la áspera y escarpada subida y no le dejasen de la mano hasta enfrentarle con la luz del sol, ¿no sufriría y se indignaría contra el que le arrastrase, y luego, cuando estuviese ante la luz, no tendría los ojos hartos de tanto resplandor hasta el punto de no poder ver ninguno de los objetos que llamamos verdaderos?
-Es claro que, de momento, no podría hacerlo -dijo.
-Sólo la fuerza de la costumbre, creo yo, le habituaría a ver las cosas de lo alto. Primero, distinguiría con más facilidad las sombras, y después de esto, las imágenes de los hombres y demás objetos, reflejados en las aguas; por último, percibiría los objetos mismos. En adelante, le resultaría más fácil contemplar por la noche las cosas del cielo y el mismo cielo, mirando para ello a la luz de las estrellas y la luna, que durante el día el sol y todo lo que a él pertenece.
-¿Cómo no?
-Y finalmente, según yo creo, podría ver y contemplar el sol, no en sus imágenes reflejadas en las aguas, ni en otro lugar extraño, sino en sí mismo y tal cual es.
-Necesariamente -dijo.
-Entonces, ya le sería posible deducir, respecto al sol, que es él quien produce las estaciones y los años y endereza a la vez todo lo que acontece en la región visible, siendo, por tanto, la causa de todas las cosas que se veían en la caverna.
-Está claro -dijo- que después de todo aquello vendría a parar en estas conclusiones.
-¿Pues qué? ¿Qué ocurriría cuando recordase su primera morada y la ciencia de que tanto él como sus compañeros de prisión disfrutaban allí? ¿No crees que se regocijaría con el cambio y que compadecería la situación de aquellos?
-Desde luego.
-¿Y te parece que llegaría a desear los honores, las alabanzas o las recompensas que se concedían en la caverna a los que demostraban más agudeza al contemplar las sombras que pasaban y acordarse con más certidumbre del orden que ocupaban, circunstancia más propicia que ninguna otra para la profecía del futuro? ¿Podría sentir envidia de los que recibiesen esos honores o disfrutasen de ese poder, o experimentaría lo mismo que Homero, esto es, que preferiría más que nada “ser labriego al servicio de otro hombre sin bienes” o sufrir cualquier otra vicisitud que sobrellevar la vida de aquellos en un mundo de mera opinión?
-A mi juicio -dijo- aceptaría vivir así antes que amoldarse a una vida como la de aquellos.
-Pues ahora medita un poco en esto -añadí-. Si vuelto de nuevo a la caverna, disfrutase allí del mismo asiento, ¿no piensas que ese mismo cambio, esto es, el abandono súbito de la luz del sol, deslumbraría sus ojos hasta cegarle?
-En efecto -dijo.
-Supón también que tenga que disputar otra vez con los que continúan en la prisión, dando a conocer su parecer sobre las sombras en el momento en que aún mantiene su cortedad de vista y no ha llegado a alcanzar la plenitud de la visión. Desde luego, será corto el tiempo de habituación a su nuevo estado, pero ¿no movería a risa y no obligaría a decir que precisamente por haber salido fuera de la caverna había perdido la vista, y que, por tanto, no convenía intentar esa subida? ¿No procederían a dar muerte, si pudieran cogerle en sus manos y matarle, al que intentase desatarles y obligarles a la ascensión?

Platón (c. 427 a. C./428 a. C. – 347 a. C.) , La República VII, 514 A-517A.

13 comentarios:

Raúl Asencio dijo...

Buenas:
Como ya hemos comentado en clase a grandes rasgos, básicamente el mito de la caverna ejemplifica el proceso en el que una persona alcanza cierto grado en el consigue ser crítico (ver las cosas por sí mismo, que no se las enseñe una persona ajena), aunque en caso de no alcanzar dicho grado, como se dice en el último párrafo; volver dentro de la caverna y decir que haber salido solo te ha provocado la pérdida de la visión, es decir, que el sujeto no ha podido completar dicho proceso, ha quedado deslumbrado por la realidad y simplemente ha decidido que es más fácil volver dentro de la caverna, volver a la ignorancia. Ya leímos algo parecido en el primer trimestre, un texto que decía que era más fácil no pensar y dejarse llevar por la sociedad, dejar que pensasen por nosotros. Con esto quiero decir que "salir de la caverna" no es algo fácil, requiere tener un juicio que permita no dejarse arrastrar por los pensamientos de las masas, ciertamente un arduo trabajo.


David, hay una cosa que no acabo de entender, ¿Cómo se supone que he de interpretar esto?: "Si vuelto de nuevo a la caverna, disfrutase allí del mismo asiento, ¿no piensas que ese mismo cambio, esto es, el abandono súbito de la luz del sol, deslumbraría sus ojos hasta cegarle?" (penúltimo párrafo)

¿He de entender el quedarse ciego como la vuelta a los prejuicios de su estancia inicial en la caverna?¿A la muerte?

No sé, no entiendo ese fragmento.

Saludos.

Isabel dijo...

Esto implica que los que creen en algo sin tener pruebas visuales no son críticos consigo mismos? Discrepo de esto, pues los católicos no tienen pruebas de que Dios exista y eso no significa que no sean críticos, supuestamente Dios se les manifiesta a través de acontecimientos. Y no pensar que soy ingenua defendiendo su postura, simplemente no se ha demostrado nada, ni que existe ni que no existe.

Estoy de acuerdo contigo Raúl, salir de la caberna no es fácil, pero es lo que debe ser puesto que en el ejemplo que pones, si te dejas llevar por la sociedadd no llegas a ningún lugar. Uno tiene que equivocarse el mismo, que los demás nos den el ejemplo a veces no es suficiente.


Por cierto, maravilloso mito. Da orden al caos.

David dijo...

Es más fácil de lo que parece, pura fisiología, contracción y dilatación de las pupilas. Tú mismo has tenido esa experiencia en muchos lugares (el mejor ejemplo es en una sala de cine), pasar de la oscuridad a la claridad y viceversa, las pupilas necesitan un tiempo para "acostumbrarse". El problema de los "cavernícolas" es que nunca se han "desacostumbrado" (incomodado) y no entienden cómo alguien puede decir que sabe más que ellos, que hay un "afuera de la caverna" (que la vida no es sólo el cine), cuando sabe menos que ellos de lo que pasa en la caverna, porque sus ojos aún no se han acostumbrado a las tinieblas.

Raúl Asencio dijo...

Ah vale, gracias David, ya lo pillo.

Buenas Isabel, decir que estoy de acuerdo contigo excepto por una cosa, dices que dejarse llevar por la sociedad no lleva a ningún lugar, pero yo pienso que hay personas que sin oponer ningún tipo de resistencia a la corriente de la sociedad han alcanzado algo de considerable importancia, la felicidad.

Pero claro esta, la felicidad según desde donde se vea se puede interpretar de una manera u otra, por ello esto puede resultar un tanto subjetivo.

Saludos!

Isabel dijo...

Sí, pro no por ellos mismos,y esto,puede dejar de lado la satisfacción personal.

Manu dijo...

Hola,

Mi opinión esque ambos teneís razon, pero me declino más por la de de Raul,ya que en esta sociedad en la que vivimos, gran parte de ella se deja llevar por la cultura de masas donde se suelen idolatrar a seres humanos creyendo que son "dioses", y con ello se alcanza una relativa felicidad.

Aunque esto no viene de la sociedad actual.
Como dice el libro que leímos para el segundo trimestre de La Cultura Como Error en la que se dice que la sociedad se a ido creando a partir de mentiras, fracasos y equivocaciones.

En conclusión, debemos de salir de la caberna pero con cuidado y no lo primero que se nos ofrezca.

Saludos.

Vicente dijo...

Hola.

Yo pienso que la felicidad de la que hablan Raúl y de la que hablan Isa no puede ser del mismo tipo. Quizás, las personas que se dejan llevar por la sociedad, cuando consiguen algo a partir de ella, consideran que son felices. Pero si probaran a conseguir algo por ellas mismas podrían comprobar que la satisfacción personal es un factor muy importante que nos hace realmente felices, y por lo tanto se darían cuenta que antes sólo eran pseudofelices.

Por otra parte David, ¿quiénes o qué sería en la vida real los guardianes que proyectan las sombras? Lo que ha dicho Raúl de que los hombres que están dentro de la caverna corresponden con las personas ignorantes y los que están fuera corresponden con las críticas, eso lo entiendo.

David dijo...

"Cavernícolas" de nivel 2, esto es, aún más ignorantes según tu terminología.

Isabel dijo...

Esque yo me refiero a felicidad como consecuencia de satisfacción personal, de hacer las cosas por ti mismo, y no por lo que haga el grupo, porque el grupo no va a estar siempre ahí.

Raúl Asencio dijo...

Cierto es que la satisfacción personal provoca una felicidad inmensa, me remito a un ejemplo y los que practiquéis algún deporte lo entenderéis rápidamente; Seguramente recibirás una felicidad mayor o mas intensa si en vez de que tu equipo preferido gane la liga de fútbol, lo haces tu con tu equipo, con tu sudor y tu esfuerzo, aunque solo sea a nivel provincial. Hasta ahí de acuerdo pero, no me refería a esto.

Cuando decís que una persona ignorante obtiene la felicidad y que la obtiene gracias a la sociedad o a partir de otros, dais por sabido que los ignorantes no son capaces de obtener la felicidad por si mismo sino que, esta tiene que ser donada.

Personalmente, estoy totalmente en desacuerdo, ya que en el texto dice claramente que se recompensaba a aquellos que poseían mas audacia para recordar sombras, claramente un artificio para que estos ignorantes se sienten útiles.

Nuestra sociedad cimientada en gran parte en la publicidad y el consumismo, de manera subliminal nos marca unos fines fijos a todos (tener X coche, vestir de X manera, en general vivir como quieren que vivamos). Con esto quiero decir que un ignorante, puede obtener cosas. Sí, probablemente marcadas por la sociedad, pero las obtiene él y por supuesto, esto le aporta satisfacción personal y la felicidad de la que hablais.

A donde quiero llegar es que dejarse arrastrar por la sociedad no implica no plantearse un objetivo, no implica quedarse quieto y que otros te produzcan la felicidad.

Con esto no pretendo generalizar, aunque es probable que un NO cavernícola tenga más probabilidades de ser feliz no excluye que un cavernícola no pueda serlo en su grado máximo por el hecho de ser ignorante.


Perdón por la extensión del comentario... esque no llevaba la cuenta.

Saludos!

Vicente dijo...

Como vimos el trimestre pasado, para conseguir un fin tenemos que realizar antes una serie de acciones, racionales, llamadas medios. Realmente si alguien consigue su fin a través de la sociedad, el medio es la sociedad, y realmente las acciones no las ha hecho esa persona, las ha hecho la sociedad. No cabe duda que si esa persona es puramente materialista será inmensamente feliz simplemente con conseguir el fin, sin importarle los medios. Como se dice en el texto y como ha remarcado Raúl: se recompensaba a aquellos que poseían mas audacia para recordar sombras, claramente un artificio para que estos ignorantes se sienten útiles. Yo pienso que estas personas de la cueva son las que se corresponden con lo que he dicho anteriormente. Ellos se creen inmensamente felices, pero como he dicho antes, son pseudofelices, ya que no conocen lo que hay fuera de la cueva. Sin embargo, las personas que buscan la satisfacción personal, realizar los medios a base de sus esfuerzos para conseguir sus fines, esas son las personas verdaderamente felices. Es decir, las personas que, a pesar de que los rayos del sol les deslumbren, quieren permanecer fuera de la cueva.

David dijo...

Excelente aproximación (interpretativa) al texto, el curso que viene ya entraréis con un poco más de profundidad en las clásicas interpretaciones Ontológicas (del Ser), Epistemológicas (del Conocer) y Políticas (del Deber). Es un mito que da mucho "juego", sirve tanto para un roto como para un descosido y os veo bastante preparados (entrenados) para la nueva partida, o el nuevo partido, que os espera el próximo curso.
Para ver si se anima algún compañero más al juego de discutir (o yo te lanzo una pelota y tú a ver si me la devuelves) os pongo un poema de Gottfried Benn -obviamente relacionado con todo lo que se "juega" aquí- de su último poemario POSTLUDIO (después del juego).

VUESTROS ESTUDIOS

VUESTROS estudios,
coral de acción de gracias
cansan
y no pasan de ser puramente locales.

El graznido de los cuervos
es también una pieza -
ser tonto y tener trabajo:
esto es la felicidad.

Lo sacramental -
bello quien lo oye y lo ve,
mas perros y chacales
éstos tienen también su canción.

Ay, una fanfarria,
pero no en una boca de carne,
que yo me entere
dónde está el fundamento
de todos los sonidos.

Blanca María Gómez dijo...

El mito de la caverna lo hemos dado en clase hace ya varios meses, claramente nos explicaba como se llegaba hasta el conocimiento de las cosas, como de solo observar proyecciones del mundo que son meras apariencias de las esencias, se podía llegar a reproducir esas proyecciones e incluso aveces salir de la caverna y ver la luz del razonamiento y conocimiento. Aveces es mas fácil llevarse por las masas y ser uno más de los ignorantes, que quedar como loco por saber demasiado y los anteriores no saber comprender nuestros conocimientos. Salir de la caverna no es nada fácil, no todo el mundo sale, solo los que no se dejan influenciar por las masas y razonan y piensan por si mismos.

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