Cuando alguien pregunta para qué sirve la filosofía, la respuesta debe ser agresiva, ya que la pregunta se tiene por irónica y mordaz. La filosofía no sirve ni al Estado ni a la Iglesia, que tienen otras preocupaciones. No sirve a ningún poder establecido. La filosofía sirve para entristecer. Una filosofía que no entristece o no contraría a nadie no es una filosofía. Sirve para detestar la estupidez, hace de ésta una cosa vergonzosa.

Gilles Deleuze,
Nietzsche y la filosofía

jueves, 29 de abril de 2010

MurART abre la puerta al País de las Maravillas

Los alumnos y monitores de la quinta edición de MurArt han pintado, usando la técnica del "graffiti", las paredes del Centro de Menores “Els Estels” de Alicante - centro dependiente de la Conselleria de Benestar Social, ubicado en la calle General Pintos, 21- con motivos del fantástico mundo que Lewis Carroll creó para Alicia.

-----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

TARARÁ Y TARARÍ.

A Alicia el espectáculo del Rey durmiendo no le resultaba en absoluto conmovedor. Llevaba el buen señor un gorro de dormir rojo, con una borla en la punta y estaba acurrucado en el suelo, en una especie de montón informe, roncando a pierna suelta.
-¡Ronca como un santo varón! - sentenció Tarará.
-Si sigue ahí tumbado en la hierba húmeda, va a coger un buen resfriado -dijo Alicia, que era una niña muy sensata.
-Ahora está soñando -dijo Tararí. ¿A qué no sabes lo que sueña?
-¡Vete a saber! -dijo Alicia. ¡Eso no lo podría adivinar nadie!.
-¡Pues está soñando contigo! -dijo Tararí, palmoteando con gesto triunfal. Y si dejara de soñarte, ¿dónde te crees que estarías?
-Estaría donde estoy ahora -le dijo Alicia. ¿Dónde iba a estar?
-¡Que te crees tú eso! No estarías en ninguna parte -replicó desdeñosamente Tararí. ¡Tú no eres más que una especie de cosa en el sueño del Rey!
-Si ahora el Rey se despertara -continuó Tarará-, tú te esfumarías como se esfuma una vela cuando se acaba la mecha.
-¡No es verdad! -exclamó Alicia, indignada. Y además, si yo no soy más que una especie de cosa en el sueño del Rey..., ¡me gustaría saber lo que son ustedes!
-¡Lo mismo! -dijo Tarará.
-¡Lo mismo, lo mismo! -le jaleó Tararí.
Armaban tanto ruido, que Alicia se vio en la obligación de llamarles la atención.
-¡Cállense! Van a despertar al Rey si hacen tanto ruido...
-¿Cómo quieres despertar al Rey -arguyó Tarará- si no eres más que parte de su sueño? De sobra sabes que no eres real.
Soy real! -decía la pobre Alicia, derramando abundantes lágrimas.
-¡No serás real por más que llores! -le dijo Tararí. Y no hay razón alguna para llorar.
-Si no fuera real -decía Alicia, que no sabía si reír o llorar, tan ridícula le parecía aquella conversación-, no podría llorar.
-Pero ¿es que acaso piensas -le dijo Tarará con gran sarcasmo- que esas lágrimas tuyas son reales?
“Sé que están diciendo tonterías -razonó Alicia para sus adentros-, así que no vale la pena que me acalore.”
De modo que, enjugándose las lágrimas, y en un tono más desenfadado, reanudó la conversación:
-Se me está haciendo tarde y debería salir del bosque antes de que oscurezca... ¿Piensan que va a llover?
Tarará sacó un gran paraguas y se metió debajo con su hermano, y entonces, mirando hacia arriba, respondió:
-No lo creo... No creo que llueva aquí debajo. ¡No, señor!
-Pero puede llover fuera..., ¿no es así?
-Puede... si se le antoja -dijo Tararí. A nosotros ni nos va ni nos viene, sino ¡todo lo contrario!
“Egoístas, más que egoístas!”, pensaba Alicia.

Lewis Carroll, Alicia en el país de las maravillas, a través del espejo, editorial Cátedra (edición anotada de Manuel Garrido).

7 comentarios:

Vicente dijo...

Me ha gustado este texto un montón David. ¿Y si realmente despertasen al rey que ocurriría? ¿Dejarían de existir? Aunque por lo que he leído, menos a Alicia, a los otros dos no les importaba mucho que despertara o no, porque en el texto se dice que estaban armando jaleo, así que...
Por otra parte, nuestra vida puede ser igual, nosotros creer que lo que sentimos y percibimos es la verdadera realidad pero luego ser parte de un sueño. Realmente cuando soñamos es difícil darse cuenta de ello, o al menos para mí.

David dijo...

Me alegro, como dice Einstein, que parece que os gusta o al menos lo conocéis, por ahí, en la entretejida red: "No hay cosas sin interés, tan sólo personas incapaces de interesarse". ¿Y qué tal los videos entrelazados?

Isabel dijo...

No te creas Vicente, eso no pasa siempre, yo a veces estoy soñando, o por lo menos creo que lo estoy haciendo y me despierto cuando quiero hacerlo y me vuelvo a dormir y reanulo por donde me he quedado.

Eso sí, los fines de semana siempre me despierto del sueño cuando estoy a punto de comer algún dulce.¡Qué paradógico!

Mª Carmen Mira dijo...

No se si a vosotros os a pasado pero a veces he tenido un sueño tan tan real que he tenido que ir a preguntar a personas (que salían en mi sueño) para ver si lo que había soñado había sucedido o no.
Yo pienso como Vicen, porque tu no puedes controlar lo que quieres soñar (por lo menos yo no) no puedes elegir lo que saldrá en tu sueño, no sabes quien saldrá en él. Yo lo veo parecido a la vida real, a diferencia de los sueños tu puedes elegir que hacer, puedes decidir que hacer, pero la mayoria de las veces por X circunstancias tus planes casi nuncan salen como quieres, asique no t sirve de nada poder decidir.
Lo bueno de los sueños es que si tienes una pesadilla puedes despertar pero en la vida real no puedes hacer nada. Pero en verdad ¿cómo podemos saber que la vida no es un sueño del que no podemos despertar? Como dice Descartes:`pienso luego existo'`
Pero yo no lo tengo tan claro. A veces es dificil distinguir lo real de lo que no lo es .
Pienso que tanto los sueños como la vida real son verdaderamente desconcertantes...

Vicente dijo...

El primer vídeo es genial, me ha gustado cuando dice que desde que adquirió la religión y la televisión dejó de pensar y por lo tanto dejó de existir. El segundo vídeo hay algunas partes que no se oían bien, como por ejemplo cuando estaban los alemanes. Pero la escena en la que había dos alumnos y un profesor en una especie de grada me ha gustado, porque el profesor dice que una cosa es de determinada manera sin dar razones, y un alumno le dice que por qué y que no piensa así. Luego al final el otro alumno se queja porque ya no sabe que contestará en el examen, si un sí o un no.
A mi muchas veces me ha pasado como Mari, que de tan real que me ha parecido el sueño he tenido que preguntar si lo que soñé realmente había sucedido en la realidad. Sin embargo, no tengo la capacidad que tiene Isa de detener un sueño y luego vovler a reanudarlo.

Elías dijo...

A mi todos estos comentarios, me han traido a la mente a mi madre, que le encanta "La vida es sueño", de Calderón de la Barca, una obra que cuestiona todo el tiempo si realmente la vida es un sueño, si vivimos lo que soñamos o si soñamos lo que queremos vivir, lo que me interroga si realmente somos libres para elegir nuestra vida o nacemos predestinados, todos sabemos que nacemos en un determinado momento, en una familia, en unas circunstancias..., que nosotros no hemos decidido, y que nos marcan toda la existencia.....
Terminaré con unos versos de Calderón:

-Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.
Yo sueño que estoy aquí
destas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

Raúl Asencio dijo...

Ya que Elías habla de predestinación, porque no hablar del mito del Eterno Retorno, si lo que hacemos en una primera instancia no se pudiese modificar y simplemente viviríamos y repetiríamos lo mismo uno y otra vez.

Ya que Alicia y los demás personajes supuestamente no podrían elegir lo que hacen por el hecho que forman parte del sueño del Rey, es el rey el que decide (aunque probablemente indirectamente ya que nadie elige lo que sueña)

Publicar un comentario